domingo, 4 de agosto de 2013

Region del Loira II


Decidimos levantarnos algo más pronto que el día anterior. En el jardín nos tenían preparado el desayuno, otra vez confituras variadas, brioche y pequeños bollitos. Desayunamos fuerte y nos encaminamos hacia el primer destino del día, el castillo de Chenonceau.
Al llegar allí vimos que había bastante gente ya que es uno de los castillos mas populares, además de ser uno de los que más nos gusto a nosotros.
Nuevamente intenté colarme con un grupo de japoneses que estaban entrando por otro lado pero no pude, así que pagamos los once euros de la entrada.
El castillo-palacio esta rodeado de un inmenso jardín y construido sobre el río, que pasa por debajo y lo atraviesa.
Nos llamó la atención de él, aparte de lo impresionante que es, la historia que tiene. Este castillo, propiedad de la corona, fue construido y regido por mujeres "protegidas del rey".
Al visitarlo te van contando la historia donde resulta que la más "protegida" dirigía medio castillo, el otro medio lo hacía la reina, esposa oficial del rey, y no contento con esto, hay cuadros  y habitaciones de tres hermanas de la corte que parece ser que eran  las "favoritas" del rey. En definitiva, que el rey era un putero que se ventilaba a media corte ante los ojos de la reina, que a la muerte de este, cayó en una depresión profunda y se hizo construir una habitación que pintó de negro y donde se encerró hasta su muerte...
Aparte de todo eso, hay que reconocer que es un lugar increíble con unos jardines enormes donde se nos fue casi toda la mañana.
Aunque en el camino de ida y de vuelta al castillo fuimos buscando supermercados donde comprar comida, como era domingo no vimos nada, así que desde Chenonceau, nos fuimos directamente a Amboise.
Amboise es una población típica de tejados negros en punta y mucho más comercial que otras. Dejamos el coche en una plaza y fuimos andando al centro, justo debajo del castillo.
La comida era más económica que en otros sitios, supongo que por que había mas donde escoger, así que después de  mirar varios nos decantamos por un buffet chino que estaba bien de precio. Comimos tranquilos en la terraza esperando que pasara el calor, después tomamos café en una cafetería muy pija que había cerca y de allí subimos al castillo.
En este no intenté colarme porque me pareció prácticamente imposible hacerlo. En realidad era imposible en todos, pero yo quería colarme en alguno.
Lo más impresionante del lugar eran las vistas sobre la ciudad y la tumba de Leonardo Da vinci. Lo recorrimos por dentro antes de salir a los jardines. Como es bastante grande se nos fue mucho tiempo.
Cerca de allí esta la casa de Leonardo donde fuimos cuando salimos del castillo, pero la entrada (18€ ) nos pareció excesiva, así que pasamos de entrar.
Otra vez empezábamos a estar cansados de todo el día, así que pensamos en hacer algo tranquilos. Cogimos el coche y nos fuimos a Loches, una ciudad medieval cercana donde, como no, había otro castillo.
Intente camelarme al vendedor de entradas ya que quedaba muy poco para que cerraran. Era un chico joven con pinta de gay que pensé que sonriéndole y siendo amable nos dejaría pasar, pero tampoco coló, así que lo vimos por fuera.
La verdad es que estábamos ya cansados de ver castillos, pueblos medievales y franceses que no nos dejaban colarnos en ningún sitio, así que nos sentamos en una terraza y nos tomamos una cerveza enorme que no fue demasiado cara para lo que cobran allí.
La siguiente misión antes de llegar a la habitación fue buscar algo de comida.
Parece ser que en Francia no existen los bares normales donde comprar un bocadillo de tortilla o tomar una ración de bravas, así que después de dar mil vueltas con el coche encontramos una gasolinera donde compramos sándwich y algo de beber.
Cenamos en la habitación, planificamos el siguiente dia y nos echamos a dormir.