jueves, 1 de agosto de 2013

Bretaña I

No dormí mal del todo, aunque esas almohadas tipo compresa ultra fina me dejan el cuello fatal. Bajamos a desayunar al salón de la casa, muy de los 60, con un estilo (por llamarlo de alguna manera) indescriptible: mucho adorno de porcelana y mucho pañito de ganchillo... En fin, el desayuno que es lo que nos interesaba estuvo bastante bien; muy abundante y muy rural.
Cogimos el coche y nos fuimos St Maló, estaba nublado y hacía un poquito de frío. Los días grises son agradables pero todo tiene otro color diferente, así que la ciudad no terminó de engancharnos. Nuevamente nos pareció una ciudad medieval de mentira, como prefabricada. Lo cierto es que parece ser que esta enteramente reconstruida y lo mejor son las vistas que hay desde la muralla la mar.Por lo demás no mucho mas que añadir.
La visitamos como de puntillas, hicimos mil fotos y decidimos irnos de allí al siguiente destino. No terminaba de engancharnos el sitio y preferíamos cambiar un poco de paisaje.
Cogimos el coche nuevamente y fuimos casi sin rumbo a conocer un poco mas la bretaña Francesa, prácticamente a la aventura y llegamos a Saint Brieuc un pueblo que no nos gusto nada. Solo habia gente rara y muy pocas cosas para ver. No sé si empezábamos a estar cansados de turismo o es que realmente no estábamos acertando con el viaje.
Nos compramos comida en un supermercado y nos la zampamos como dos mendigos en un banco junto a la carretera, allí ya no aguantábamos más, pero antes de salir pasamos por la oficina de turismo del pueblo a ver si había algo en la zona interesante para ver... Y fue un acierto.
Salimos de allí hacia Hillion, una reserva natural, pero sin saber muy bien la maravilla que íbamos a ver.
El paisaje sobre los acantilados ya nos sorprendió, pero lo mejor es que era el mar sin agua de la bahía de Saint-Brieuc. Nunca había visto lo que sería el fondo del mar si este se vaciara y ahí teníamos la oportunidad. Había embarcaciones encalladas, algas, piedras enmohecidas... Nos pareció una maravilla y un gran acierto visitar eso. Como es natural nos hicimos un montón de fotos en las barcas que estaban allí ante la mirada de algún que otro vecino autóctono de la zona que no entendía tanto posado.
Cuando ya estaba todo visto, y aprovechando las ultimas horas de luz, fuimos al faro desde donde tuvimos una visión
espectacular del mar.